martes, abril 25, 2006

Cuando duermes (Un hermoso escrito de Pon)


Cómo me gusta, amigo, ver como duermes a la luz de la luna llena atravesando la tela blanca de la tienda. Tu nariz se afila cuando estás boca arriba, esa nariz que parece estar siempre buscando algún aroma conocido. Te miro así, tan relajado en el sueño, y tus labios forman de vez en cuando una mueca. ¿Qué estarás soñando?; pero tú siempre estás soñando, hasta despierto. Quizás despierto es cuando más sueñas.Cada vez que me desvelo aprovecho para contemplarte, y doy gracias por esa piedra que se me clavó en el hombro y me despertó. Si no, me hubiera perdido estos momentos en los que puedo mirarte a placer, sin que te des cuenta, tumbado a mi lado con la ropa puesta. Me perdería la forma en que te das la vuelta, ahora siempre te quedas de cara a mí si no te estoy abrazando. Me perdería tu respiración caliente y pausada, tus rodillas que se me clavan, esos sonidos que haces cuando giras, incómodo. Esa forma de plantar tu mano abierta en mi pecho. Si te abrazo te giras de espaldas y tu pelo me hace cosquillas en la cara; muchas veces de día me llevo la mano ahí, donde me rozan, y vuelvo a sentirlo.De noche, amigo, de noche eres solo mío, porque estás dormido y no te das cuenta de las horas que paso perdido en tu cara, en tus manos, en tu pelo, escudriñando en la penumbra cada pequeño rasgo tuyo. Por las mañanas me dices que tengo ojeras, pero no ves la media sonrisa con la que me acerco al río. No pierdo horas de sueño, amigo, gano horas de tí.Cómo me gusta esa cara de niño que se te instala cuando duermes. Seguramente te habrán dicho muchas veces lo bonitos que son tus ojos, pero me gustan más cuando estás dormido, aunque no se te vea el color. Pero es que en el sueño desaparecen las arrugas de preocupación que los años te han cincelado, y vuelves a tener la misma cara que cuando subimos por primera vez juntos a la montaña, hace ya tantos años. Te miro y remiro, me tienen que durar los recuerdos hasta la próxima vez, tengo que grabar tu cara en mi mente, tu voz, tus gestos, para no volverme loco mientras no estás.
El sueño me vence, ahora me has abrazado tú a mí y en tu calor me estoy durmiendo, qué bueno sería si no amaneciera en años.Mañana pondré otra piedra bajo mi saco de dormir, así no me pierdo otra noche tuya. Hasta mañana.
(Gracias Pon querida, por ser generosa y dejarme publicar este escrito aquí, significa mucho para mi)

2 comentarios:

pon dijo...

Gracias a ti, Alitas, me siento muy honrada.

El César del Coctel dijo...

Gran filosofía de vida: "No pierdo horas de sueño, amigo, gano horas de tí"

Grandes proyectos:"qué bueno sería si no amaneciera en años"

Gran amor: "Mañana pondré otra piedra bajo mi saco de dormir, así no me pierdo otra noche tuya."

Bello, simplemente bello