
Jenny dejó a Alma en casa cerca de la medianoche. Se despidieron brevemente y quedaron en hablarse tan pronto se recuperaran de la intensa jornada. Para el alivio de Junior, había una nota de Kurt sobre la mesa donde en tres líneas le informaba que había salido por unas cervezas al bar de siempre.
Se dirigió al cuarto y se tumbó sobre la cama. Los ojos le ardían aún por el llanto, sentía el cuerpo pesado y temblaba a causa del frío que le calaba el alma.
Pensó en su madre y la promesa que hizo de contarle en algún momento cómo se había enterado de todo, pero...¿podría enseñarle esas postales llenas de frases sueltas que seguramente no harían eco en ella?. Que "esa relación" se hubiese basado en un sentimiento, era una idea inconcebible para Alma Beers.
Pensó en Jenny y en todas las esperanzas que había depositado en su entereza, tenía fe ciega en que su hermana mayor siempre encontraba la manera de dar una solución a los conflictos, sin embargo, esto era más que un conflicto, era el hallazgo de sus vidas, un hallazgo de hechos consumados, de un verano en Brokeback que cambió la vida de dos hombres, que los hizo amar intensamente y que terminó como terminaría cualquier historia de esas características en aquel lugar: en tragedia.
Pensó en ella y su imposibilidad de llegar a alguna parte en el estado de angustia en que se encontraba. No era dada a automedicarse, pero por esa noche haría una excepción y tomaría una de las píldoras que le habían recetado después del desmayo que sufrió durante el entierro de su padre. Necesitaba encontrar la paz de la inconciencia, necesitaba por unos instantes, olvidar.
Kurt la despertó en mitad de la noche, estaba sudando y el corazón le latía a mil.
- ¿Me ves? – preguntó su esposo pasando una mano delante de sus ojos -, ¿ya estás despierta?...
- Sí... – murmuró aún desorientada.
- Me parece que tuviste una pesadilla – le contó.
- ¿Una pesadilla?... – Alma se llevó una mano a la frente, estaba ardiendo.
- Sí, desperté por los puñetazos que me diste, ¡qué fuerza tienes, mujer! ¿recuerdas algo?, no quiero saber a quién estabas golpeando así.
Junior miró a su marido y fue conciente de él, por primera vez desde la muerte de su padre. Tenía más surcos bajo los ojos de los que creía recordar, una mueca de preocupación curvaba la comisura de sus labios y sus rudas manos temblaban al acariciar las suyas para transmitirle calma. ¿Te ama?, la pregunta fue un susurro en su interior. Sí, papá...me ama, respondió de la misma manera, y yo lo amo también.
- No puedo recordar nada – dijo acariciando su mejilla -, pero seguramente te merecías esos golpes.
- Eh, graciosa...
Alma besó sus labios y sonrió.
- Vamos, vuelve a dormir que en unas horas debes levantarte.
- No sé si ahora quiero dormir...
- Sí, sí...a dormir...
Lo que Junior necesitaba en esos momentos, era pensar, porque a pesar de lo que le había dicho a Kurt, sí recordaba su angustiante pesadilla. No fue algo diferente de su preocupación de los últimos días, sólo que esta vez las imágenes se presentaron de una manera más coherente, ordenada. Brokeback, Joe Aguirre, el verano, el amor, lo prohibido, las salidas a pescar, el dolor de su madre, la muerte de Jack, las camisas, la crueldad de la gente del pueblo, los Ennis Del Mar que aún vivían ahí...pudo hilarlo todo a pesar de los vacíos. Y vino la luz que tanto buscó.
Apenas si pudo esperar a que su marido partiera a la mañana siguiente para llamar a su hermana, pero su madre le recordó que a esa hora ya había salido hacia el rancho del viejo Jacob, donde estaba ayudando a parir a las vacas.
- Es cierto – dijo con notoria desilusión.
- ¿Ocurre algo malo, Junior? – la voz de su madre sonó preocupada.
- No, ma, tonterías, ya hablaré con ella luego. Un beso.
- Junior...
- No te preocupes, no es nada. Adiós.
Colgó antes de que comenzara el interrogatorio.
Estaba tan inquieta que no podía dejar de pasearse de un lado a otro de la casa, las manos le cosquilleaban, el corazón le latía con fuerza. No, no iba poder esperar a ver a Jenny, ya le contaría, porque necesitaba de su detallado conocimiento de las postales de su padre. Ahora debía comenzar por algún lado o enloquecería.
Mientras recorría las habitaciones, reía como una histérica. A su mente venían recuerdos enterrados, como las felicitaciones que recibía en la escuela siendo una adolescente por sus profundas narraciones acerca de temas tan simples como las vacaciones, la familia o cualquier otro trabajo que realizó en sus clases de literatura. Siempre calificaba con la nota máxima y muchas veces las maestras la animaron a participar más activamente en los cursos literarios, pero ella se había negado por timidez. "Alma, le estás negando a los demás la oportunidad de conocerte, cuando escribes, dejas en cada palabra un trocito de ti"...
Eso era precisamente lo que ella no quería. Hasta ahora.
Con Dios por testigo, llegaría hasta las últimas consecuencias. Lo haría por su padre y Jack Twist, lo haría por Jenny, y porque llegara la paz a las atormentadas almas de su madre y de Kurt; lo haría por todos aquellos que callaban su dolor, lo haría para que nadie más tuviera que morir como Jack, lo haría para quitar vendas y para espantar los fantasmas que la atormentaban. Tal vez, tuviera que cambiar nombres, fechas y lugares, para proteger a los suyos y tendría que usar su imaginación para llenar los profundos vacíos, una nueva conversación con su madre también la ayudaría. Estaba conciente de que lograr que todo saliera a la luz sería una ardua lucha, pero lo haría gustosa. Al fin había descubierto su misión, la que su padre le encomendó en con el último suspiro.
Llegó a su viejo cuaderno de cocina al que aún le quedaban un par de hojas sin usar, ¡eran más que suficientes para el comienzo!. Tomó un lápiz, lanzó un suspiro y se adentró en las honduras de aquel pozo negro que ya creía conocer:
“Ennis Del Mar se despierta antes de las cinco, el viento mece el remolque, silba al entrar por los marcos de aluminio de la puerta y la ventana. Las camisas colgadas de un clavo se estremecen ligeramente en la corriente...”
El teléfono comenzó a sonar, pero Junior no estaba allí, se encontraba muy lejos, perdida en las palabras que iba depositando directamente de su corazón a las raídas hojas. Minutos después, cuando quien llamaba había renunciado a la idea de que iban a responderle y el sol daba de lleno en el cuaderno, regalándole al apretado párrafo un brillo mágico, sonrió. Unas lágrimas de paz asomaron por sus ojos al repasar las últimas líneas, aquellas que la guiarían por los escarpados caminos de la historia que necesitaba contar. Tragó saliva y leyó una vez más, en voz alta:
“ Tal vez tenga que quedarse una temporada con su hija casada hasta que encuentre otro trabajo, y, sin embargo, lo embriaga una sensación placentera porque ha soñado con Jack Twist”...
Se dirigió al cuarto y se tumbó sobre la cama. Los ojos le ardían aún por el llanto, sentía el cuerpo pesado y temblaba a causa del frío que le calaba el alma.
Pensó en su madre y la promesa que hizo de contarle en algún momento cómo se había enterado de todo, pero...¿podría enseñarle esas postales llenas de frases sueltas que seguramente no harían eco en ella?. Que "esa relación" se hubiese basado en un sentimiento, era una idea inconcebible para Alma Beers.
Pensó en Jenny y en todas las esperanzas que había depositado en su entereza, tenía fe ciega en que su hermana mayor siempre encontraba la manera de dar una solución a los conflictos, sin embargo, esto era más que un conflicto, era el hallazgo de sus vidas, un hallazgo de hechos consumados, de un verano en Brokeback que cambió la vida de dos hombres, que los hizo amar intensamente y que terminó como terminaría cualquier historia de esas características en aquel lugar: en tragedia.
Pensó en ella y su imposibilidad de llegar a alguna parte en el estado de angustia en que se encontraba. No era dada a automedicarse, pero por esa noche haría una excepción y tomaría una de las píldoras que le habían recetado después del desmayo que sufrió durante el entierro de su padre. Necesitaba encontrar la paz de la inconciencia, necesitaba por unos instantes, olvidar.
Kurt la despertó en mitad de la noche, estaba sudando y el corazón le latía a mil.
- ¿Me ves? – preguntó su esposo pasando una mano delante de sus ojos -, ¿ya estás despierta?...
- Sí... – murmuró aún desorientada.
- Me parece que tuviste una pesadilla – le contó.
- ¿Una pesadilla?... – Alma se llevó una mano a la frente, estaba ardiendo.
- Sí, desperté por los puñetazos que me diste, ¡qué fuerza tienes, mujer! ¿recuerdas algo?, no quiero saber a quién estabas golpeando así.
Junior miró a su marido y fue conciente de él, por primera vez desde la muerte de su padre. Tenía más surcos bajo los ojos de los que creía recordar, una mueca de preocupación curvaba la comisura de sus labios y sus rudas manos temblaban al acariciar las suyas para transmitirle calma. ¿Te ama?, la pregunta fue un susurro en su interior. Sí, papá...me ama, respondió de la misma manera, y yo lo amo también.
- No puedo recordar nada – dijo acariciando su mejilla -, pero seguramente te merecías esos golpes.
- Eh, graciosa...
Alma besó sus labios y sonrió.
- Vamos, vuelve a dormir que en unas horas debes levantarte.
- No sé si ahora quiero dormir...
- Sí, sí...a dormir...
Lo que Junior necesitaba en esos momentos, era pensar, porque a pesar de lo que le había dicho a Kurt, sí recordaba su angustiante pesadilla. No fue algo diferente de su preocupación de los últimos días, sólo que esta vez las imágenes se presentaron de una manera más coherente, ordenada. Brokeback, Joe Aguirre, el verano, el amor, lo prohibido, las salidas a pescar, el dolor de su madre, la muerte de Jack, las camisas, la crueldad de la gente del pueblo, los Ennis Del Mar que aún vivían ahí...pudo hilarlo todo a pesar de los vacíos. Y vino la luz que tanto buscó.
Apenas si pudo esperar a que su marido partiera a la mañana siguiente para llamar a su hermana, pero su madre le recordó que a esa hora ya había salido hacia el rancho del viejo Jacob, donde estaba ayudando a parir a las vacas.
- Es cierto – dijo con notoria desilusión.
- ¿Ocurre algo malo, Junior? – la voz de su madre sonó preocupada.
- No, ma, tonterías, ya hablaré con ella luego. Un beso.
- Junior...
- No te preocupes, no es nada. Adiós.
Colgó antes de que comenzara el interrogatorio.
Estaba tan inquieta que no podía dejar de pasearse de un lado a otro de la casa, las manos le cosquilleaban, el corazón le latía con fuerza. No, no iba poder esperar a ver a Jenny, ya le contaría, porque necesitaba de su detallado conocimiento de las postales de su padre. Ahora debía comenzar por algún lado o enloquecería.
Mientras recorría las habitaciones, reía como una histérica. A su mente venían recuerdos enterrados, como las felicitaciones que recibía en la escuela siendo una adolescente por sus profundas narraciones acerca de temas tan simples como las vacaciones, la familia o cualquier otro trabajo que realizó en sus clases de literatura. Siempre calificaba con la nota máxima y muchas veces las maestras la animaron a participar más activamente en los cursos literarios, pero ella se había negado por timidez. "Alma, le estás negando a los demás la oportunidad de conocerte, cuando escribes, dejas en cada palabra un trocito de ti"...
Eso era precisamente lo que ella no quería. Hasta ahora.
Con Dios por testigo, llegaría hasta las últimas consecuencias. Lo haría por su padre y Jack Twist, lo haría por Jenny, y porque llegara la paz a las atormentadas almas de su madre y de Kurt; lo haría por todos aquellos que callaban su dolor, lo haría para que nadie más tuviera que morir como Jack, lo haría para quitar vendas y para espantar los fantasmas que la atormentaban. Tal vez, tuviera que cambiar nombres, fechas y lugares, para proteger a los suyos y tendría que usar su imaginación para llenar los profundos vacíos, una nueva conversación con su madre también la ayudaría. Estaba conciente de que lograr que todo saliera a la luz sería una ardua lucha, pero lo haría gustosa. Al fin había descubierto su misión, la que su padre le encomendó en con el último suspiro.
Llegó a su viejo cuaderno de cocina al que aún le quedaban un par de hojas sin usar, ¡eran más que suficientes para el comienzo!. Tomó un lápiz, lanzó un suspiro y se adentró en las honduras de aquel pozo negro que ya creía conocer:
“Ennis Del Mar se despierta antes de las cinco, el viento mece el remolque, silba al entrar por los marcos de aluminio de la puerta y la ventana. Las camisas colgadas de un clavo se estremecen ligeramente en la corriente...”
El teléfono comenzó a sonar, pero Junior no estaba allí, se encontraba muy lejos, perdida en las palabras que iba depositando directamente de su corazón a las raídas hojas. Minutos después, cuando quien llamaba había renunciado a la idea de que iban a responderle y el sol daba de lleno en el cuaderno, regalándole al apretado párrafo un brillo mágico, sonrió. Unas lágrimas de paz asomaron por sus ojos al repasar las últimas líneas, aquellas que la guiarían por los escarpados caminos de la historia que necesitaba contar. Tragó saliva y leyó una vez más, en voz alta:
“ Tal vez tenga que quedarse una temporada con su hija casada hasta que encuentre otro trabajo, y, sin embargo, lo embriaga una sensación placentera porque ha soñado con Jack Twist”...
FIN
(Para todos ustedes, quienes han seguido este relato y me han acompañado en el dulce tormento. Para Ennis Del Mar. Y con toda mi admiración para esa mujer que tuvo la valentía de publicar en el año 1997, un relato llamado "Brokeback Mountain".)
14 comentarios:
¡¿Cuál es la onomatopeya del aplauso?!
Bravo Alas, un corolario perfecto, un inicio... porque me dan ganas de destapar esta caja que me acompaña a mi derecha y revolver buscando "Historias de Wyoming" para sumergirme otra vez en ese maravilloso relato...
El tuyo fue una invitación para volver a sentir entre palabras el gran amor entre Ennis y Jack, gracias!
Un beso.
Gracias por este relato.. Espero que haya mas...
1saludo
Por dios bendito, Alas, estoy llorando por Ennis, por Jack, por Alma madre y Alma hija! Madre mía, qué final. Gracias, gracias, gracias, por tu generosidad y tu sensibilidad, solo puedo darte las gracias por este regalo.
Plas, plas, plas plas..es ésta la onomatopeya del aplauso?
No se, yo no puedo decir más nada.
Alas nunca nos defraudas, un final sublime..GRACIAS INFINITAS.
un besazo.
Buenos dia Alas espero que estes muy bien,y te felicito esta genial este final y emocionante como todo lo anterior..gracias.....Ultramar
Hermoso, genial, sencillo, humano... podría seguir así por horas.
Te felicito amiga Alas, un hermoso homenaje para Annie y Ennis.
Gracias, gracias, gracias.
La historia me dejo sin aliento.
No sabes como me emocione desde la primera vez ke lo lei.
Solo kiero decirte...
GRACIAS POR EL RELATO!!!!!
Alitas, gracias por habernos regalado esta hermosa historia, no has dejado de emocionarme en cada línea escrita y he llorado con tanto amor ......
Un beso.
...hoy sí que lo he rematado... me ha parecido precioso, me he emocionado, has derrochado ternura y sensibilidad. Un abrazo grande por las cosas bonitas que me has hecho sentir.
Gracias Anita del sur, Mar del norte, Pon, Nuri, Ultramar, Dalia, Jabyjack, Nesy, Usuario Anónimo, Candela, Angelito y cualquiera que quede en los puntos suspensivos...no quiero decir nada que estropee este momento, pero tengo que agradecer su capacidad de soñar junto a mi, que me hayan permitido contarles un cuento antes de ir a dormir, y contemplarlos en el intertanto, no saben cuánta belleza descubrí en sus expresiones estos días, sin duda he vivido una experiencia única.
Gracias, los quiero muchísimo.
Gracias por esta historia que me ha mantenido feliz por unos momentos en estas ultimas semanas que han sido algo dificiles para mi en lo personal.
Definitivamente es una bendicion para mi haber encontrado esta comunidad.
Gracias otra vez.
Mujer, has logrado que pase escalofrío por todo mi cuerpo al leer las últimas líneas que escribió Alma Jr.
No sabes cuanta dicha hay en mí en este momento... muchas lagrimas, pero al final tanta felicidad, es hermoso.
Gracias, mil gracias... ahora puedo ir a dormir tranquilo.....mmmm....pero quizás termine de leer todos los post de este mes.
Abrazos de Montaña para tí.
PD: además has elegido un hermoso fotograma: ambos sonríen y se miran en complicidad... bello!!!
Gracias
Publicar un comentario