domingo, diciembre 10, 2006

Relatos de la montaña: La hoguera




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A medida que se acercaban a la orilla, Mountain y You se estremecieron. La persona que vieran a la distancia, desapareció como un espejismo y sólo quedó la bolsa con la correspondencia tendida en el suelo, tal y como el chico la había dejado.

En un acto reflejo, ambos miraron hacia el lugar desde donde provenía el humo y comprobaron que seguía allí.

- En marcha – dijo You echándose la bolsa al hombro.
- ¿Así sin más?... – Mountain estrujó su ropa, más pendiente de detener el temblor de sus manos, que de secarse -, ¿no te preocupa que hayamos visto un fantasma?...
- Me preocuparía si no estuviésemos agotados y hambrientos, pero como lo estamos, todo puede suceder… – respondió el chico restándole importancia a las palabras de la muchacha. Muy en el fondo, sí le preocupaba.
- ¿Entonces?, ¿seguiremos hasta que ya no podamos dar un solo paso?... – mientras hablaba, Mountain descubrió que por alguna extraña razón, ya no se sentía cansada.
- Así es; el humo no proviene de tan lejos y el olor a comida persiste, no tenemos nada que perder compañera… - You dio por terminada la conversación y se puso en marcha.
- No, nada que perder…pero ganaremos una pulmonía seguro… - murmuró ella, siguiéndolo.

No tuvieron que caminar demasiado para toparse con la inmensa roca que los separaba de la fogata. Para llegar al otro lado, debían pasar un estrecho camino bordeando del río.

- Ten cuidado – dijo You sin volverse a su acompañante -, en este sector hay bastante corriente, así es que tómate de mi camiseta.

Mountain obedeció, incapaz de pronunciar palabra. ¿Qué habría allí?, tal vez estaba desperdiciando su última oportunidad de dar la vuelta y volver a su vida...

You se detuvo al llegar al otro lado y ella quedó con la nariz enterrada en la bolsa de la correspondencia.

- ¡Dios! – exclamó el chico.
- ¿Qué ves? – preguntó Mountain sin moverse de donde estaba.
- ¡Vélo por ti misma! – respondió él y dio un paso al costado.

Instintivamente, Mountain cerró los ojos, pero no pasó mucho tiempo para que volviera a abrirlos, la curiosidad y el silencio reinante, eran más fuertes que su miedo.

No supo qué fue lo que la paralizó primero, si la chispeante hoguera, o todos los ojos que se clavaron en ella y su acompañante.

Alrededor del fuego, se encontraba un variado grupo de personas, que luego de la primera impresión, los invitaron a acercarse.

- ¡Bienvenidos a la montaña! – exclamó una de ellos y se instaló en medio de los dos para encaminarlos hasta donde se encontraban los demás. A pesar de su calidez, los recién llegados no pudieron dejar de notar que sus ojos estaban enrojecidos, como si hubiese estado llorando. ¡Y también el resto!.
- Hola, como están… - dijo You aclarando su garganta -, hemos caminado muchísimo para llegar hasta aquí, alguien nos ha dicho que pertenecemos a este lugar…
- Sí están aquí, es que pertenecen a la montaña – reafirmó uno de los muchachos y les hizo una seña para que se sentaran alrededor del fuego.
- Chica, no te quedes ahí – dijo una de las mujeres a Mountain, que no atinaba a reaccionar -, estás temblando, acércate más a la hoguera para que seques tu ropa y comas algo. ¡Alcáncenles las judías!...

Mountain dio un par de pasos y se sentó cerca de las llamas, estaba tan conmocionada que no podía pronunciar palabra. ¿Quiénes eran estas personas?, ¡tan cálidas, tan amables y tan desconocidas!; sin embargo, se sentía reconfortada.

Alguien le alcanzó una lata de judías a You, pero la rechazó, antes de decir:

- Tengo algo importante que hacer primero – descolgó la bolsa de la correspondencia que llevaba al hombro y buscó en su interior, para tomar una carta -, debo entregar esta correspondencia, es para alguien que está entre ustedes…

Volteó el sobre y carraspeó antes de decir:

- ¿Quién es Ennis Del Mar?...

You se paralizó ante la mirada de espanto que le dirigieron todos.

- ¿Estás bromeando? – preguntó una jovencita, bastante alterada.
- ¡Qué dices!... – contestó You, a la defensiva -, ¿lo conocen o no lo conocen?, me dieron estas cartas para él y si ninguno de ustedes es Ennis Del Mar, al menos… ¿podrían decirme dónde puedo encontrarlo?. ¡Me tomo mi trabajo muy en serio!.

Apenas terminó de decir estas palabras, se armó un gran alboroto, todos hablaban a un tiempo y muchos lo agredieron verbalmente. Mountain se puso de pie y se mantuvo a su lado, por si había que salir huyendo.

- ¡Silencio! – la chica que los recibió amablemente en un primer momento, se hizo escuchar -, ¡vamos a calmarnos todos!. Me parece que el muchacho está hablando en serio…

Se acercó a ellos y preguntó con voz temblorosa:

- ¿Vinieron a esta montaña y no saben quién es Ennis Del Mar?...
- No, no lo sabemos – dijo You, molesto -, ¿por qué tendríamos que conocerlo?...
- Porque él es el motivo por el que nos hallamos reunidos aquí – respondió un muchacho que se hallaba con el grupo –, Ennis Del Mar nunca volvió a esta montaña, pero nosotros estamos aquí en su nombre, llorando con él la muerte de Jack Twist.
- ¿Jack Twist? – preguntó Mountain con un nudo en la garganta.
- ¿Es que tampoco se enteraron de la muerte de Jack Twist? – la chica que los interrogaba se llevó una mano a los labios y se alejó.

Mountain sintió que You temblaba.

- ¿Qué te ocurre? – le preguntó por lo bajo -, no te pongas mal, vámonos de aquí, están todos locos…
- La carta… - dijo You con una voz que no le salió del todo y le acercó el sobre.

La muchacha lo tomó hecha un atado de nervios y tardó muchísimo en comprender lo que su amigo intentaba decirle, pero cuando finalmente pudo distinguir el remitente, las piernas le flaquearon: ¡JACK TWIST!...¡el remitente era de Jack Twist!.

- ¡Dios!... – murmuró sintiendo las miradas de todos sobre ellos -, esto tiene que ser una broma de mal gusto, si les dices que esta carta es de Jack Twist, nos van a linchar…ha sido una jugarreta del muchacho, se estuvo burlando de nosotros todo el tiempo.

You volvió a arrebatarle el sobre y sin dejar de mirar al resto del grupo lo abrió y comenzó a leer:

¿Te acuerdas Ennis?,
Tú y yo
¿Te acuerdas Ennis?,
El día que sangrabas
¿Te acuerdas?,
solíamos estar juntos,
cada día juntos.

¿Te acuerdas los paseos
por nuestra montaña?,
¿te acuerdas,
cuando nos lanzábamos al río?,
¿te acuerdas?...

De verdad siento que
estoy perdiendo a mi mejor amigo
no puedo creer
que este podía ser el final
Parece que tú
lo estas dejando ir
y si esto es verdad
yo no quiero saber
qué pasará.

¿Te acuerdas
aquellos días cuando llovía?,
¿te acuerdas
de nuestro primer encuentro?
¿de nuestra noche en el motel?,
Brokeback Mountain nos dejó
marcados, ¿verdad?

No hables, sé lo que estás diciendo,
así es que por favor,
para de explicar; no me digas,
porque duele.
No hables, sé lo que estas pensando
no necesito tus razones, no me digas,
porque duele.

¿Te acuerdas
de nuestro primer abrazo?
¿de nuestro primer beso?,
no hables…

Todo está acabando,
tengo que dejarte.
Tú y yo ........
puedo ver como morimos,
¿lo estamos haciendo?...


Cuando You terminó de leer, sólo se oían sollozos.

- La carta es para Ennis Del Mar, de Jack Twist – dijo con firmeza -, y lo crean o no, me la dio un vaquero en el bosque, junto a muchas otras que tengo en esta bolsa. Ahora, si fueran tan amables…¿podrían explicarnos de qué se trata todo esto?...

You y Mountain observaron sorprendidos, que ninguno de los presentes era capaz de hablar, y no lo harían por un buen tiempo...


(Continuará)


- La carta-poema que aparece en este relato, le pertenece a nuestro querido cartero You -

10 comentarios:

you dijo...

La verdad es que estoy con Mountain no se que decir, y me tienes tan enganchado a la historia que ya no se por donde puedes salir la historia, no me acordaba de la carta y todavia se me pone el bello de punta.......que no tenga fin por mucho tiempo........

un beso, un abrazo.......

Alas dijo...

Hermosos, qué más puedo pedir...

pon dijo...

Un variado grupo de personas que lloran la muerte de Jack Tiwst y suben a la montaña en nombre de Ennis del Mar....
¿de qué me suena?.
La leche Alitas, me tienes enganchada como a You.
¡¡¡¡Joer qué historia!!!!

Anónimo dijo...

Rosa, tu historia es sorprendente, mucho más de lo esperado. Como todos, aquí enganchada...

Dalia dijo...

ahora si que voy a moquear, y yo que no necesitaba muchas excusas el día de hoy...

gracias Rosa, hoy me llegaste al corazón.

Anónimo dijo...

Rosa,así tal cual. Y cómo todos sin saber qué decir.

Con lágrimas en los ojos y la emoción en el corazón...

Anónimo dijo...

Enganchada a la historia, y emocionada.
La Carta..esas cartas.

Gracias Rosa, por escribir con el corazón.

Rosa dijo...

Muy bonito amiga, ahí eran donde You y Mountain tenían que llegar, a la montaña donde pertenecian, aunque aún ni ellos mismos lo tengan claro. Y el poema, muy sentido también. A de ser muy grande el amor de estos dos vaqueros que un día nos robarón el corazón, porque aún sigue vivo entre todos aquellos que de una u otra forma llegarón a Brokeback.

Ana dijo...

Ay las cartas!!!
Pues a mi también me has dejado muda un rato Alitas....

El César del Coctel dijo...

Mujer, me has arrancado lágrimas... esto es tan grande, que no hay palabras.

En Bogotá son las 1:30 am, como siempre te leo muy entrada la noche... eso me agrada. He terminado con diciembre de 2006.

Has logrado que salgan muchas emociones... iré a dormir.

Continuaré luego.

Gracias
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