
Parece mentira que Ennis y Jack, vengan a buscarme todavía. Entran de puntillas en mi cuarto, de preferencia si estoy a punto de quedarme dormida, y lo ponen patas para arriba. Ennis entona una canción con toda la fuerza de sus pulmones, mientras Jack lo acompaña con su armónica, ¡como si estuviesen en plena montaña y no en la pieza de una señorita que necesita descansar!.
Así son algunas de mis noches, abro los ojos al tiempo que sueltan sus risas destempladas de niños traviesos.
Entonces los miro a los ojos y no puedo reprocharles nada, no están invadiendo mi cuarto, soy yo quien ha invadido su montaña.
“Ennis Del Mar enderezó la postal y cerró la puerta del armario. La endemoniada fuerza del viento y la gravilla golpeando el remolque, se le antojaba la única respuesta que obtendría de Jack, desde ahora en adelante.
Se recostó sobre la cama. El licor que había compartido con su hija Alma hacía unos minutos, aún lo entibiaba por dentro y mantenía sus sentidos ligeramente alterados.
Cerró los ojos y volvió a abrirlos, sobresaltado. El corazón le dio un brinco dentro del pecho.
Tardó aún un tiempo antes de calmarse y atreverse a volver a cerrarlos. ¿Y si aún estaban ahí?...
El cansancio fue más fuerte y descubrió que no se habían marchado.
¿Eran miles?, ¿acaso millones?...incontables armarios cerrándose una y otra vez, descubriendo tras de sí una ventana desde la que asomaba, a cada golpe, un rostro nuevo.
Su corazón pareció detenerse por unos segundos, como cada vez que una emoción demasiado intensa lo invadía, pero volvió a latir ante el impacto de la ola de caricias que rompió contra su pecho, para consolar su alma.
Ennis ya no veía sus rostros, estaba enceguecido por la luz, una melodía de guitarra se abría paso por sus venas, la más bella melodía que hubiese escuchado jamás y en medio de sus acordes, la risa infantil de Jack.
El viento y los golpes de la gravilla contra el remolque, perdieron todo su poder. La soledad de Ennis ya no les pertenecía.”
A todos los armarios cerrados y sus rostros tras la ventana, a cada armario que se cierra y a los que se cerrarán…
Así son algunas de mis noches, abro los ojos al tiempo que sueltan sus risas destempladas de niños traviesos.
Entonces los miro a los ojos y no puedo reprocharles nada, no están invadiendo mi cuarto, soy yo quien ha invadido su montaña.
“Ennis Del Mar enderezó la postal y cerró la puerta del armario. La endemoniada fuerza del viento y la gravilla golpeando el remolque, se le antojaba la única respuesta que obtendría de Jack, desde ahora en adelante.
Se recostó sobre la cama. El licor que había compartido con su hija Alma hacía unos minutos, aún lo entibiaba por dentro y mantenía sus sentidos ligeramente alterados.
Cerró los ojos y volvió a abrirlos, sobresaltado. El corazón le dio un brinco dentro del pecho.
Tardó aún un tiempo antes de calmarse y atreverse a volver a cerrarlos. ¿Y si aún estaban ahí?...
El cansancio fue más fuerte y descubrió que no se habían marchado.
¿Eran miles?, ¿acaso millones?...incontables armarios cerrándose una y otra vez, descubriendo tras de sí una ventana desde la que asomaba, a cada golpe, un rostro nuevo.
Su corazón pareció detenerse por unos segundos, como cada vez que una emoción demasiado intensa lo invadía, pero volvió a latir ante el impacto de la ola de caricias que rompió contra su pecho, para consolar su alma.
Ennis ya no veía sus rostros, estaba enceguecido por la luz, una melodía de guitarra se abría paso por sus venas, la más bella melodía que hubiese escuchado jamás y en medio de sus acordes, la risa infantil de Jack.
El viento y los golpes de la gravilla contra el remolque, perdieron todo su poder. La soledad de Ennis ya no les pertenecía.”
A todos los armarios cerrados y sus rostros tras la ventana, a cada armario que se cierra y a los que se cerrarán…
11 comentarios:
Una maravilla,,,, ni más ni menos que eso.. una autentica maravilla...
Gracias Alas
Que placer conocerte, gracias a César, y todo un placer leerte.
Vendré a este rincón de la montaña a menudo.
En verdad mi queen que hay armarios que deben cerrarse y echar la llave, pero siempre, siempre se abren otros.
Que el tuyo nunca se cierre del todo...
Besitos
Alas, has tocado muy profundo en mí...
... ya empiezo pronto a leer agosto de 2006.. hoy he repasado lo que escribió Nessy y tu completaste hace ya tanto, y como la primea vez me arrancó lágrimas y me llenó de felicidad..
Y bueno, llego a esta entrada y veo que tus letras maravillosas siguen en el tiempo... no dejes de escribir, no dejes de sentir, no dejes de contarnos de esas noches en que escuchas a Enni y a Jack.
Abrazos de Montaña para tí y para l@s demás
Sí, parece mentira después de tanto tiempo ennis y Jack nos vengan a visitar... Y lo mejor (o peor) es que no tiene visos de acabar nunca. Y no nos importa, porque siempre estaremos junto a ellos. Y ellos junto a nosotros. Y nosotros, todos, juntos también.
Hermosos sentimientos ... siempre hermosos ...
Lo peor es la tristeza de cerrar armarios que sabes que nunca, nunca se volverán a abrir ...
Un abrazo grande grande.
¿Porqué no vas abriendo algún armario de nuevo?
Sería bonito mi queen
Besitos
Al abrir Ennis del Mar su clóset, no sólo lo abre para él, lo abre para que todos y cada uno de nosotros descubra su amor y su devoción por Jack Twist. Al abrirlo lo deja así para siempre, para jamás cerrarlo.
Besos, con toda mi humildad por delante...
estoy de acuerdo con Candela...
Mi queen...
Ya va siendo hora de abrir los armarios, dejar que entren aires frescos.
Un beso
Estamos esperando el despliegue de tus alas...
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