
El que nada tiene, nada quiere. Tal vez, el canto de la gravilla azotada por el viento.
Cuando dije hola, quise decir adiós y mi te quiero cobijaba un lo siento. Nunca hubo sorpresas y nunca habrá lamentos.
Tu cariño, es una mancha de sangre desteñida por el tiempo.
Cuando dije hola, quise decir adiós y mi te quiero cobijaba un lo siento. Nunca hubo sorpresas y nunca habrá lamentos.
Tu cariño, es una mancha de sangre desteñida por el tiempo.
2 comentarios:
Es hermosisimo... Conmovedor...
Gracias por seguir compartiendo...
1beso
Por Dios, Mar...gracias a ti, porque escuchas los silencios...
Publicar un comentario