miércoles, junio 21, 2006

Preparado


Jack Twist se encuclilla frente al fuego, para avivar las llamas y enciende con ellas un cigarrillo. El frío lo ha puesto de mal humor, el frío y Ennis que se prepara para volver al campamento clandestino de Aguirre. No sabe cuántos días han pasado desde que se convirtieron en amantes, ni cuántas horas de la última jornada estuvieron encerrados en la tienda, mintiéndose el uno al otro: “esta será la última vez, las ovejas están solas”...

No entiende qué le molesta, pero algo muy dentro de él, está a punto de estallar.

Sigue en esa posición hasta que le duelen las rodillas y se levanta lentamente, el condenado frío limita la armonía de sus movimientos. Absorbe su húmedo cigarrillo y descubre con desagrado que se apagó. Lo lanza al fuego y lo mira arder con los dientes apretados.

Entonces siente a Ennis silbar una vieja melodía, mientras arrasa una y otra vez con los mismos trastos en su ir y venir. Un largo suspiro se escapa de su pecho y las primeras lágrimas le nublan los ojos, se muerde los labios para contener el torrente que se avecina, pero muy pronto comprende que es inútil y los libera del tormento curvándolos en una amplia sonrisa. Las lágrimas se deslizan tibias por sus mejillas, salan su boca y calman esa angustia que ha terminado por entender al esconderse el último rayo del sol. En su ordinaria y simple existencia, donde enfrentarse a las embestidas de un toro iba a ser siempre la menor de sus luchas; no hubo lugar, momento, ni voz amiga que le advirtiera que debía estar preparado si algún día recibía de golpe, y sin previo aviso, aquello que por completo desconocimiento lo tenía tan a mal traer: la más grande y absoluta FELICIDAD.

14 comentarios:

Max dijo...

Sin duda la más grande y absoluta felicidad es la que te hace llorar. Las lagrimas, a veces, como único instrumento para manejar tamaño sentimiento.
Que preciosa descripción de lo que se siente en ese estado tan raramente disfrutado... que felicidad!

Anónimo dijo...

Jack llorando de felicidad...
Tú nos lo muestras,nos llevas de nuevo a esa montaña mágica.Precioso.

Gracias Alas.

pon dijo...

Qué aires corren entre la cordillera y el mar, chica.
Qué bonito, que de todo, es que ya no sé qué decirte.

Dalia dijo...

En tus alas vuelo a un momento hermoso que vivirá por siempre en mi corazón.
También yo estoy feliz pues la felicidad de Jack es como un virus que penetra mi cuerpo y mi alma llenándola de dicha y calor.
Gracias, junto a Jack las lagrimas cálidas corren por mis mejillas y una sonrisa ilumina mi rostro.

Anónimo dijo...

No sabés cuánto me llega este escrito de hoy... esa sensación de vacío, de extravío, de desorientación... que luego se diluye cuando la respuesta está en un acto: alguien que llega, palabras que leemos, encontrar un correo...
Y lo aceptás, te das cuenta que eso es lo que te pasa: necesitás de alguien "en especial" para ser completamente FELIZ.
Un beso Alas.
Otra vez, muy bien...

Anónimo dijo...

¿He leído Felicidad?
¿Es cierto?
Que alivio... sonrisas que vuelven.
Gracias por el descanso, Alas.

Alas dijo...

En estos momentos me siento inquieta como Jack, y es que las palabras con que ustedes me acompañan, me hacen recordar de algo que siempre me ha producido una sensación similar...es la conocida canción ‘Margarita’ de Ricardo Cocciante; si la oigo mil veces seguidas, las mil veces lloro...sencillamente por esto...describe un momento en que no cabes en ti de felicidad, donde amas profundamente...me conmueve escucharlo decir que Margarita es la perfección, aunque tal vez sea alguien a quien nadie se voltee a mirar en la calle...pero la ama y ha sido suya... no les voy a dejar toda la letra de la canción que seguramente ya conocen, pero sí sus primeros versos que ya me están haciendo llorar...DE FELICIDAD...

“Yo no puedo estar parado, con las manos tan vacías, tantas cosas quiero darle, antes de que llegue el día...”

you dijo...

las palabras de felicidad que se me pone a mi al leer estas cosas,

Me sorprendes con tu amor
Y con tus besos
que acarician mi vida
Con tus ojos mi alma iluminas
Gracias a ti, mi tesoro
es mi alegria....

Anónimo dijo...

hola igual nos haces llorar con lo que escribes,si nunca estamos preparados para la absoluta felicidad,cuando nos llega nos desarma y quedamos como un niño en medio de la noche......Alas amiga el frio es polar en esta ciudad de Santiago de Nueva Estremadura , y si el frio euforizante del que habla Anne Proulx.....igual te emociona leer la felicidad de Jack,su felicidad nos hace felices y el resto no importa nada,y la muerte y el olvido son solo un sueño......Ultramar

Mar del Norte dijo...

Me dejas con los pelillos de punta... y un escalofrío...

Anónimo dijo...

Ay Alas, Margarita de Richard Cocciante, que impresionante canción. Ha sonado en mi cabeza cientos de veces. Llegó en mi adolescencia y ya nunca más
me dejo.
No sólo hay que leerla, hay que oirla. Tiemblo, tiemblo.
Un poquito de calor de nuestro comienzo del verano, amigos sureños.

Alas dijo...

Cris, Mountain, ¿se dan cuenta que aún sin saberlo algo nos unía antes de BBM?, increíblemente desde la adolescencia esa canción nos acompaña y nos ha hecho sentir tanto, además de la letra maravillosa, la interpretación te deja sin aliento...como dices Cris, hay que oírla...

Mountain, cuando vuelva a escucharla, será especial, porque al fin sé quien es Margarita...

un-angel dijo...

...yo no conozco la canción!!!...pero conozco tu casa, donde vengo a alejarme un poco del vaiven diario, siempre te doy las gracias por tu sensibilidad, pero no me puedo cansar de hacerlo...
Un besito...

El César del Coctel dijo...

Cuánta ternura y cuánta belleza!!!