
A Ennis lo despertó un largo y disonante quejido proveniente de su propia garganta. La habitación estaba en penumbras, un débil rayo de luz se colaba por una rotura en la cortina de la ventana que tenía a su derecha y daba al lugar un aspecto irreal.
Dejó que sus ojos se acostumbraran a la oscuridad, mientras intentaba dilucidar si aún se hallaba dormido. El corazón se le escapaba del pecho, pero a pesar de sus esfuerzos, no logró recordar qué lo llevó a tal estado de agitación.
Sí; había dormido.
Tenía la ropa pegada al cuerpo a causa del sudor, con ambas manos, aplastó unas gotas que se deslizaban con desesperante lentitud desde sus sienes hasta el cuello y entrecerró los párpados demasiado pesados aún como para mantener los ojos abiertos.
¿Cuánto tiempo llevaba ahí?, el suficiente para que cayera la noche, acompañada de un calor que apenas había cedido.
Poco a poco notó la música que llegaba desde fuera, su ritmo diferente y festivo, lo hizo conciente, una vez más, del sitio donde se encontraba: México.
- …corres peligro, ¿es que no lo entiendes?, ¡estuvo aquí!.
- Tengo que trabajar, ¡déjame en paz, papá!...
- ¡Piensa en Panchito!...
- ¡Es en él en quién pienso!...
Lo único que Ennis logró entender de la discusión que finalizó con un portazo, fue el nombre de Panchito. Una de las voces pertenecía a Don Fernando y la otra, a un hombre más joven.
¿Qué habría sucedido?. Le costó mucho esfuerzo moverse de la cama, su cuerpo estaba completamente adolorido, seguramente, por las largas horas que condujo sin descanso.
Caminó pesadamente hasta la ventana y observó el exterior, la calle parecía salida de alguna película, llena de gente, colorida, no se asemejaba en nada al lugar desértico al cual llegó unas horas antes. Cuando estaba a punto de retirarse, vio a Don Fernando mezclarse con la gente y detenerse luego, con los brazos cruzados sobre el pecho, mirando en dirección a la esquina.
Buscó a tientas su sombrero y salió de allí.
- ¡Jack! – Panchito se avalanzó sobre él apenas abandonó el cuarto y se aferró a una de sus piernas.
- ¿Qué ocurre? – a la exaltación que se producía en su interior cada vez que lo llamaban Jack, le ganó la preocupación. El chico estaba temblando.
- Van a matar a mi papá – lloró el niño.
- ¡Qué dices! – instintivamente, Ennis cargó el peso de su cuerpo en una de sus rodillas hasta quedar a la altura del pequeño y lo tomó por los hombros para mirarlo a los ojos -, nadie va a matar a tu papá.
- Sí, el abuelo se lo dijo, que no debía volver o lo iban a matar – las lágrimas bañaban el moreno rostro.
- Que no debía volver a dónde… – interrogó él con urgencia. Una punzada de temor se había apoderado de sus entrañas, ese dolor insoportable que conocía tan bien.
- No lo sé…
Ennis intentó mantener el ritmo de su respiración que se hacía cada vez más pesado.
- Eso no va a suceder – dijo mientras se incorporaba.
- ¿Va a ayudarlo? – Panchito secó sus lágrimas con el dorso de la mano -, usted es fuerte y es un vaquero…
El pequeño se detuvo cuando vio aparecer a su abuelo que lo miró con reprobación.
- ¿Qué haces levantado? – preguntó molesto - ¡a la cama!.
Panchito no esperó una segunda orden, dirigió una última y esperanzada mirada a su salvador y se marchó.
- Ese chico – murmuró Don Fernando mientras lo observaba alejarse -, no sé que tiene con usted.
- Me dijo que quiere ser vaquero, tal vez sea eso… - dijo Ennis mirando en la misma dirección.
- Durmió muchas horas, ¿eh?... – tras ese brusco cambio de tema, una sonrisa fingida se instaló en el rostro del anciano, era obvio que intentaba ocultar una gran preocupación.
- Pues sí… - Ennis volvió la mirada hacia él -, ¿qué es esa historia de que van a matar a su padre? – hizo un gesto hacia el lugar por donde había desaparecido el niño.
Don Fernando palideció.
- Entonces, ¿es cierto?... – insistió Ennis y cerró los puños a los lados de su cuerpo.
- Tiene las horas contadas, pero no hay nada que podamos hacer al respecto – aceptó el anciano con voz temblorosa -, es la vida que eligió.
Un golpe en pleno estómago, no le habría dolido tanto. Algo de ese misterio lo tocaba de alguna manera, pero no entendía cómo, sólo sentía una angustia indescriptible.
- ¿A qué se refiere con "la vida que eligió"? – preguntó casi sin fuerzas.
- Jack, no creo que quiera escucharlo, hay situaciones que para hombres como usted son incomprensibles, pero sin embargo, ocurren.
Era el momento indicado para salir corriendo, nada lo retenía ahí, mucho menos cuando todos sus sentidos le indicaban que se encontraba en el límite, que se arrepentiría si quería intervenir, que no debía escuchar historia alguna, que México no era otra cosa que una trampa mortal.
- Insisto en que me diga qué ocurre – dijo con una voz que ni él mismo reconoció como la suya -, incomprensible, no es una palabra que signifique algo para Jack Twist.
(Continuará)
Dejó que sus ojos se acostumbraran a la oscuridad, mientras intentaba dilucidar si aún se hallaba dormido. El corazón se le escapaba del pecho, pero a pesar de sus esfuerzos, no logró recordar qué lo llevó a tal estado de agitación.
Sí; había dormido.
Tenía la ropa pegada al cuerpo a causa del sudor, con ambas manos, aplastó unas gotas que se deslizaban con desesperante lentitud desde sus sienes hasta el cuello y entrecerró los párpados demasiado pesados aún como para mantener los ojos abiertos.
¿Cuánto tiempo llevaba ahí?, el suficiente para que cayera la noche, acompañada de un calor que apenas había cedido.
Poco a poco notó la música que llegaba desde fuera, su ritmo diferente y festivo, lo hizo conciente, una vez más, del sitio donde se encontraba: México.
- …corres peligro, ¿es que no lo entiendes?, ¡estuvo aquí!.
- Tengo que trabajar, ¡déjame en paz, papá!...
- ¡Piensa en Panchito!...
- ¡Es en él en quién pienso!...
Lo único que Ennis logró entender de la discusión que finalizó con un portazo, fue el nombre de Panchito. Una de las voces pertenecía a Don Fernando y la otra, a un hombre más joven.
¿Qué habría sucedido?. Le costó mucho esfuerzo moverse de la cama, su cuerpo estaba completamente adolorido, seguramente, por las largas horas que condujo sin descanso.
Caminó pesadamente hasta la ventana y observó el exterior, la calle parecía salida de alguna película, llena de gente, colorida, no se asemejaba en nada al lugar desértico al cual llegó unas horas antes. Cuando estaba a punto de retirarse, vio a Don Fernando mezclarse con la gente y detenerse luego, con los brazos cruzados sobre el pecho, mirando en dirección a la esquina.
Buscó a tientas su sombrero y salió de allí.
- ¡Jack! – Panchito se avalanzó sobre él apenas abandonó el cuarto y se aferró a una de sus piernas.
- ¿Qué ocurre? – a la exaltación que se producía en su interior cada vez que lo llamaban Jack, le ganó la preocupación. El chico estaba temblando.
- Van a matar a mi papá – lloró el niño.
- ¡Qué dices! – instintivamente, Ennis cargó el peso de su cuerpo en una de sus rodillas hasta quedar a la altura del pequeño y lo tomó por los hombros para mirarlo a los ojos -, nadie va a matar a tu papá.
- Sí, el abuelo se lo dijo, que no debía volver o lo iban a matar – las lágrimas bañaban el moreno rostro.
- Que no debía volver a dónde… – interrogó él con urgencia. Una punzada de temor se había apoderado de sus entrañas, ese dolor insoportable que conocía tan bien.
- No lo sé…
Ennis intentó mantener el ritmo de su respiración que se hacía cada vez más pesado.
- Eso no va a suceder – dijo mientras se incorporaba.
- ¿Va a ayudarlo? – Panchito secó sus lágrimas con el dorso de la mano -, usted es fuerte y es un vaquero…
El pequeño se detuvo cuando vio aparecer a su abuelo que lo miró con reprobación.
- ¿Qué haces levantado? – preguntó molesto - ¡a la cama!.
Panchito no esperó una segunda orden, dirigió una última y esperanzada mirada a su salvador y se marchó.
- Ese chico – murmuró Don Fernando mientras lo observaba alejarse -, no sé que tiene con usted.
- Me dijo que quiere ser vaquero, tal vez sea eso… - dijo Ennis mirando en la misma dirección.
- Durmió muchas horas, ¿eh?... – tras ese brusco cambio de tema, una sonrisa fingida se instaló en el rostro del anciano, era obvio que intentaba ocultar una gran preocupación.
- Pues sí… - Ennis volvió la mirada hacia él -, ¿qué es esa historia de que van a matar a su padre? – hizo un gesto hacia el lugar por donde había desaparecido el niño.
Don Fernando palideció.
- Entonces, ¿es cierto?... – insistió Ennis y cerró los puños a los lados de su cuerpo.
- Tiene las horas contadas, pero no hay nada que podamos hacer al respecto – aceptó el anciano con voz temblorosa -, es la vida que eligió.
Un golpe en pleno estómago, no le habría dolido tanto. Algo de ese misterio lo tocaba de alguna manera, pero no entendía cómo, sólo sentía una angustia indescriptible.
- ¿A qué se refiere con "la vida que eligió"? – preguntó casi sin fuerzas.
- Jack, no creo que quiera escucharlo, hay situaciones que para hombres como usted son incomprensibles, pero sin embargo, ocurren.
Era el momento indicado para salir corriendo, nada lo retenía ahí, mucho menos cuando todos sus sentidos le indicaban que se encontraba en el límite, que se arrepentiría si quería intervenir, que no debía escuchar historia alguna, que México no era otra cosa que una trampa mortal.
- Insisto en que me diga qué ocurre – dijo con una voz que ni él mismo reconoció como la suya -, incomprensible, no es una palabra que signifique algo para Jack Twist.
(Continuará)
8 comentarios:
Bueno. Aquí estoy viendo cómo Ennis del Mar sale por una vez de su caravana y se planta en Méjico y se encuentra la vida misma. De momento reacciona como es él, valeroso y honrado. Pero va reaccionando también como Jack, arrojado y de frente.
Veamos como sigue el hombre.
Vaya relato, Alas, me tienes pegada a la butaca aunque se me acaben las palomitas.
...a mi pobre Ennis le da un vuelco el corazón cada vez que escucha como alquien le llama Jack... ¡si me pega un vuelco hasta a mi cada vez que se lo llaman!... a ver que pasa aquí, Alitas, nos tienes intrigados...
Vamos de relato en relato... Enganchándonos a lecturas que tocan nuestros corazones y nuestra curiosidad... Adelante, Alas.. que queremos saber más de esta historia...
Estoy intrigada, que es lo que une a Ennis,con estos personajes?Podrá soportarlo o saldrá corriendo?.Claro que ahora no es Ennis, es Jack..
Alas,ya sabes que esperamos.
Estoy aquí, amiga, siguiendo el desarrollo de esta historia con mucho interés.
Jack, Ennis, también a mi me produce algo que no puedo explicar cuando yo mismo o alguien los nombra...
JfT
wow esto esta cada vez mejor,estoy al borde de la silla que genial este suspenso....
Ultramar.....
Ennis viendo el mundo como Jack es toda una proeza mi querida Alas.
A mi también me brinca el corazón cada vez que llaman Jack a Ennis. Es maravilloso tu relato, todo un regalo para nosotros.
Alas, estoy muy intrigado... ya te dije que es una genialidad que nuestro Ennis ahora sea Jack... no quiero que Ennis sufra más... sin emabrgo, debo decir que a mí me suena bien la historia y se que no harás que Ennis sufra
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