
"Aquel verano contamos ovejas, nubes y luego besos. Nos perdimos dentro de una tienda y también estuvimos fuera, perdiéndonos..."
- ¡Qué demonios haces con ese cigarrillo, Jack!...
La expresión furibunda de Ennis Del Mar, le arrancó una sonrisa mientras tomaba una bocanada y expelía el humo con premeditada lentitud.
- Estoy fumando – dijo con calma.
- ¡Dijimos que cuando no aguantásemos más y juntos! – Ennis intentó arrebatarle el pitillo de las manos, pero Jack fue más rápido y lo ocultó tras la espalda -, ¡maldita sea, Jack, es el último!. ¡Vamos a quedarnos sin nada hasta mañana a mediodía!...
- Lo sé..., ¿quieres fumar? – Jack dio una nueva calada al cigarrillo y antes de expulsar el humo, hizo un gesto para que Ennis se acercara.
En vez de eso, Ennis se cruzó de brazos y lo miró a través de sus ojos entrecerrados. El enojo, se transformó en curiosidad.
- Queda la mitad... – dijo Jack, soltando el humo. Volvió a fumar y esperó con una sonrisa de satisfacción.
Ennis recorrió lentamente los tres pasos que los separaban y acercó su rostro al del chico. Con la mano que le quedaba libre, Jack acarició los labios del muchacho y los entreabrió, rompiendo el hermetismo de los dientes. Ennis cerró los ojos y esperó hasta que los dedos de Jack fueron remplazados por la húmeda suavidad de su lengua y junto a ella, una bocanada de humo que le supo a gloria.
Como cada vez que Jack lograba estremecerlo, Ennis guardó silencio, ese idioma que tan bien entendía su amigo/amante. Por eso, volvió a sus labios a cada bocanada, hasta que ya no hubo nada más que el sabor del tabaco desvaneciéndose.
- Ahora sí...ya no nos queda ni un puto cigarrillo – susurró Jack dentro de la boca de Ennis.
- Recuérdame que tengo que partirte la cara por eso... – respondió él y hundió los dedos en sus cabellos para aplastarlo contra sus labios y obligarlo a guardar silencio.
La idea de no fumar hasta el día siguiente los molestó, pero sólo los segundos que tardaron en volver a robarse el aliento.
- ¡Qué demonios haces con ese cigarrillo, Jack!...
La expresión furibunda de Ennis Del Mar, le arrancó una sonrisa mientras tomaba una bocanada y expelía el humo con premeditada lentitud.
- Estoy fumando – dijo con calma.
- ¡Dijimos que cuando no aguantásemos más y juntos! – Ennis intentó arrebatarle el pitillo de las manos, pero Jack fue más rápido y lo ocultó tras la espalda -, ¡maldita sea, Jack, es el último!. ¡Vamos a quedarnos sin nada hasta mañana a mediodía!...
- Lo sé..., ¿quieres fumar? – Jack dio una nueva calada al cigarrillo y antes de expulsar el humo, hizo un gesto para que Ennis se acercara.
En vez de eso, Ennis se cruzó de brazos y lo miró a través de sus ojos entrecerrados. El enojo, se transformó en curiosidad.
- Queda la mitad... – dijo Jack, soltando el humo. Volvió a fumar y esperó con una sonrisa de satisfacción.
Ennis recorrió lentamente los tres pasos que los separaban y acercó su rostro al del chico. Con la mano que le quedaba libre, Jack acarició los labios del muchacho y los entreabrió, rompiendo el hermetismo de los dientes. Ennis cerró los ojos y esperó hasta que los dedos de Jack fueron remplazados por la húmeda suavidad de su lengua y junto a ella, una bocanada de humo que le supo a gloria.
Como cada vez que Jack lograba estremecerlo, Ennis guardó silencio, ese idioma que tan bien entendía su amigo/amante. Por eso, volvió a sus labios a cada bocanada, hasta que ya no hubo nada más que el sabor del tabaco desvaneciéndose.
- Ahora sí...ya no nos queda ni un puto cigarrillo – susurró Jack dentro de la boca de Ennis.
- Recuérdame que tengo que partirte la cara por eso... – respondió él y hundió los dedos en sus cabellos para aplastarlo contra sus labios y obligarlo a guardar silencio.
La idea de no fumar hasta el día siguiente los molestó, pero sólo los segundos que tardaron en volver a robarse el aliento.
11 comentarios:
Diossss, así hasta provoca fumar!!!!!!
Amiga, esta vez ni se que decir!
Amigos, soy fumadora, pero que no se me acuse de inducirlos a fumar, la moraleja es:
"El tabaco es dañino para la salud, afortunadamente, los besos no", jejeje...
Tesalia, resiste, no les des ninguno!!!!!
Mmmmmmm, esto no se hace Alitas, que hace muchos años que dejé el fumeque y !!!!!!me apetece ahora más que nuncaaaaaaaa!!!!!!!!
Lo que no ha hecho 6 años casi me lo hace el cigarrillo de Jack.
Me hubiera fumado el medio restante como nunca antes hubiera fumado, pero no, es solo de ellos dos.
Delicioso Alas tu primer post en tu nuevo domicilio.
Un abrazo.
Ahora entiendo eso de que "el fumar es un placer"...Así cualquiera se resiste xDsssssss
Hoy hace 9 meses que dejé de fumar... pero que bien me ha sabido este relato..!!
Que delicioso relato has logrado, con algo tan simple como fumar.
Jack, y su imaginación inagotable, siempre tendrá una forma de sorprender y estremecer a su compañero.
El humo de labio a labio, suavemente... lástima que se acabar el cigarrillo.
No vale, estoy chateando con vos Alas y leo esto y quiero correr a fumar un cigarrito afuera... Aunque tal vez, quedarse prendido al beso del ser amado, no estaria nada mal!
Santo Cigarrillo!!!
Pero si parece que notaba como entraba el aire en mis pulmones.
La boca de Jack sobre la mía y solo el humo separándolas.
Madre mía Alitas!! Soy fumadora pero doy lo que sea por un cigarrillo fumado así.
Yo también lo dejé hace nueve meses,pero creo que voy a volver a caer.
Ayy Alitas,que bien debe saber un cigarro fumado asi..Mmmnnn
Dios!!!! cuánta delicia, cuánta belleza.... quiero un beso con sabor a tabaco. Es muy erótico, muy, no se, muy...mmm.. qué delicia!!!
"Aquel verano contamos ovejas, nubes y luego besos. Nos perdimos dentro de una tienda y también estuvimos fuera, perdiéndonos..."
Mujer esta frase que cito es profundamente bella... suspiro... creo que puede resumir la dicha que vivieron en aquél verano. Me dejas con el corazón en la mano, con gran emoción y casi saboreando un beso de estos dos hombres enamorados.
Gracias por escribir cosas tan maravillosas
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