
Hacía mucho que aquellas manchas blanquecinas esparcidas sobre la hierba, habían dejado de ser ovejas. Eran nubes sobre las que Ennis se hallaba suspendido. No sabía cuánta noche llevaba ahí sentado, ni tampoco era conciente del instante en que fue todo alma, abarcando la inmensidad de esos prados ensombrecidos. Un segundo sobre las nubes, otro en la oscuridad, según abría y cerraba sus párpados; un segundo en las nubes y dos o más en la oscuridad. La lejana voz de su madre susurrando una nana, provenía de esa penumbra y decidió quedarse allí.
El crujido de unas ramas lo sobresaltó, pero no pudo moverse. El intenso silencio que siguió al ruido y la negrura que no tenía intención de desaparecer, lo habían aterrado. Estaba tendido de espaldas en una extraña posición, los brazos cruzados sobre el pecho sosteniendo su sombrero, de la cintura para arriba metido dentro de la tienda y las piernas al descubierto.
Cuando se estaba sintiendo al borde de la desesperación, una voz familiar; pero no por eso menos atemorizante, susurró desde fuera:
- Ennis, ¿estás dormido?...
¿Jack?, pensó, ¿qué demonios hacía Jack ahí?.
- Despierta...por una noche decido hacerte compañía y estás roncando – Ennis sintió que remecían una de sus piernas -, ¡vamos!, traje whisky...
- No puedo moverme... – logró murmurar con esfuerzo sobrehumano.
La cristalina risa de Jack, lo enfureció por primera vez.
- Claro que puedes – dijo el muchacho riendo aún, y su voz se convirtió en un conjuro que deshizo el encanto. Ennis recobró el movimiento.
Salió de la tienda adolorido por la lucha librada con sus sentidos y pudo distinguir la silueta de Jack cerca de la hoguera ya extinguida.
- No debiste dejar el campamento – le reprochó sin acercarse -, te dije que me las arreglaría bien aquí.
- Llevas muy poco tiempo cuidando ovejas y hay un par de consejos que te puedo dar – respondió Jack, pero su sombra se hizo más lejana.
- ¿A dónde vas? – Ennis avanzó unos pasos en dirección a él y luego se detuvo -, ¿y el whisky?...
- Tú lo tienes...
La botella fue a dar directamente al suelo cuando Ennis la descubrió en su mano.
- ¡Cómo demonios hiciste eso! – exclamó asustado.
- Ennis...Ennis, te extraño.
El rostro de Jack estaba junto al suyo, su respiración le entibió las mejillas.
- Sabes que estoy loco por ti, ¿no es así?...sabes que quiero estar todo el tiempo a tu lado, lo sabes, siempre lo has sabido.
- No sé de qué estás hablando – Ennis sintió que el rostro le ardía -, estás borracho...
- Lo sabes y te gusta saberlo...
- Jack te voy a partir la cara... – Ennis apretó los puños hasta que le dolieron los dedos.
- Sabes que hagas lo que hagas, voy a estar pendiente de ti...
- Jack, te lo advertí...
El puñetazo de Ennis cruzó el aire y cayó de rodillas por el impulso. El corazón le latía con fuerza.
Mientras intentaba distinguir a Jack en los alrededores, se sentó en el suelo, tembloroso. Las manchas volvieron a ser ovejas y al pasar los minutos, se convenció de que estaba solo con ellas, que no se había movido de la entrada de la tienda y que, o todo había un sueño, o estaba enloqueciendo.
En ese instante, una sombra que se movía incierta por la oscuridad, se detuvo delante de él.
- Ahí estás – susurró el chico y se puso de pie con una sonrisa que hizo que le dolieran las mandíbulas.
Unos ojos a medio metro del suelo brillaron en la oscuridad. ¡Era un coyote!.
Ennis desanduvo sus pasos con lentitud, hasta llegar al rifle que descansaba a un costado de la tienda.
- Ya verás, hijo de puta...
Un disparo arañó el silencio y un cuerpo se desplomó de manera tan pesada que por unos segundos, Ennis temió que realmente se tratara de Jack. Se acercó a grandes zancadas y pudo respirar aliviado, era un maldito coyote hijo de puta, con las bolas como manzanas. El más grande que viera jamás.
El crujido de unas ramas lo sobresaltó, pero no pudo moverse. El intenso silencio que siguió al ruido y la negrura que no tenía intención de desaparecer, lo habían aterrado. Estaba tendido de espaldas en una extraña posición, los brazos cruzados sobre el pecho sosteniendo su sombrero, de la cintura para arriba metido dentro de la tienda y las piernas al descubierto.
Cuando se estaba sintiendo al borde de la desesperación, una voz familiar; pero no por eso menos atemorizante, susurró desde fuera:
- Ennis, ¿estás dormido?...
¿Jack?, pensó, ¿qué demonios hacía Jack ahí?.
- Despierta...por una noche decido hacerte compañía y estás roncando – Ennis sintió que remecían una de sus piernas -, ¡vamos!, traje whisky...
- No puedo moverme... – logró murmurar con esfuerzo sobrehumano.
La cristalina risa de Jack, lo enfureció por primera vez.
- Claro que puedes – dijo el muchacho riendo aún, y su voz se convirtió en un conjuro que deshizo el encanto. Ennis recobró el movimiento.
Salió de la tienda adolorido por la lucha librada con sus sentidos y pudo distinguir la silueta de Jack cerca de la hoguera ya extinguida.
- No debiste dejar el campamento – le reprochó sin acercarse -, te dije que me las arreglaría bien aquí.
- Llevas muy poco tiempo cuidando ovejas y hay un par de consejos que te puedo dar – respondió Jack, pero su sombra se hizo más lejana.
- ¿A dónde vas? – Ennis avanzó unos pasos en dirección a él y luego se detuvo -, ¿y el whisky?...
- Tú lo tienes...
La botella fue a dar directamente al suelo cuando Ennis la descubrió en su mano.
- ¡Cómo demonios hiciste eso! – exclamó asustado.
- Ennis...Ennis, te extraño.
El rostro de Jack estaba junto al suyo, su respiración le entibió las mejillas.
- Sabes que estoy loco por ti, ¿no es así?...sabes que quiero estar todo el tiempo a tu lado, lo sabes, siempre lo has sabido.
- No sé de qué estás hablando – Ennis sintió que el rostro le ardía -, estás borracho...
- Lo sabes y te gusta saberlo...
- Jack te voy a partir la cara... – Ennis apretó los puños hasta que le dolieron los dedos.
- Sabes que hagas lo que hagas, voy a estar pendiente de ti...
- Jack, te lo advertí...
El puñetazo de Ennis cruzó el aire y cayó de rodillas por el impulso. El corazón le latía con fuerza.
Mientras intentaba distinguir a Jack en los alrededores, se sentó en el suelo, tembloroso. Las manchas volvieron a ser ovejas y al pasar los minutos, se convenció de que estaba solo con ellas, que no se había movido de la entrada de la tienda y que, o todo había un sueño, o estaba enloqueciendo.
En ese instante, una sombra que se movía incierta por la oscuridad, se detuvo delante de él.
- Ahí estás – susurró el chico y se puso de pie con una sonrisa que hizo que le dolieran las mandíbulas.
Unos ojos a medio metro del suelo brillaron en la oscuridad. ¡Era un coyote!.
Ennis desanduvo sus pasos con lentitud, hasta llegar al rifle que descansaba a un costado de la tienda.
- Ya verás, hijo de puta...
Un disparo arañó el silencio y un cuerpo se desplomó de manera tan pesada que por unos segundos, Ennis temió que realmente se tratara de Jack. Se acercó a grandes zancadas y pudo respirar aliviado, era un maldito coyote hijo de puta, con las bolas como manzanas. El más grande que viera jamás.
8 comentarios:
Si Ennis, sabes que Jack te necesita y tu a él,sabes que se te acelera el pulso, sabes que te gustaría que estuviera alli contigo!Sabes que el whisky es la disculpa.
Ayy Alas, que bonito, y que intenso!
hola alas como estas sabes que me dio miedo tu relato,nose se parecio algo como un cuento de fantasmas,casi de pesadilla ,aunque fuera una pesadilla con nuestros seres amados,muy bueno pero inquietante.......Ultramar
Que maravilla tu capacidad de seleccionar cualquier pedacito, frase o imagen de esta historia y hacer algo nuevo y taaaaan hermoso.
Me encantó, creaste muy bien la atmósfera confusa que puede ser un sueño o tal vez la realidad.
Jack presente en los sueños de Ennis... me gusta la idea, lo pensaba de manera inconsiente, lo presentía más que lo sabía.
Estoy a punto de irme a la cama y esta historia es perfecta.
Todavia no se si Ennis se logro despertar o todavia seguia soñando.
...Ennis debía estar verdaderamente dormido si confundió los ojos de Jack con los de un coyote...
Como siempre gracias por tu arte... y por recordar lo de las "bolas como manzanas", que en su momento me reí un rato...
Un besito.
Ay amigos, alguna vez hablé de la maravilla de contemplar sus rostros mientras les cuento un cuento, es lo mejor de todo. Ultramar, espero que ya no te inquiete tanto...y Jaby, sólo era un coyote, ya ves...
Brokeadicto, no tengo respuesta a esa pregunta, pero luego se lo contó a Jack como si hubiese sido real (tal vez para impresionarlo, aunque su amado estaba más preocupado de su lucha a muerte con la lata de judías, jejeje)
Angel...Ennis no confundió los ojos de Jack, para nada, cuando vio esos dos brillos en la oscuridad, supo enseguida que se trataba de un coyote...muy dormido podría haber estado, pero confundir los ojos de Jack...ni de puta coña!!!! (perdón si es muy fea la frase, pero me hace tanta gracia, hace poquito vi BBM con el doblaje de España y no saben cómo me divertí con esa frase de Aguirre)
A todas las chicas, felicidades, han aprobado con honores, jajaja...
Los quiero mucho...
Seguro que Jack siempre estará a su lado... y tan enamorado como aquel verano en Brokeback... pero estoy de acuerdo con los demás y si me dio un tantito de miedo... pero qué maravilla si Ennis sigue soñando
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